Respeten la historia

Pasarán los años, también hijos y nietos. Pasarán jugadores, partidos y torneos. Nunca veré nada igual.
El 5 de junio de 2008, y tras una exitosa temporada en el Barcelona B –ascendió de Tercera a Segunda División-, fue presentado Josep Guardiola como entrenador del primer equipo. El futuro del club blaugrana cambiaría radicalmente a partir de ese día.
Con decisiones arriesgadas como las salidas de Ronaldinho y Deco, máximas figuras, para que Lionel Messi se transformara en la estrella que finalmente fue, comenzó un ciclo que al cabo de la primera temporada, coronó con el primer triplete (Liga, Copa y Champions) de la historia del club, a lo que le sumó Mundial de Clubes, y las Supercopas de España y Europa.
La historia siguió con diferentes protagonistas, primero con el recordado ‘Tito’ Vilanova, luego -de urgencia- Gerardo ‘Tata’ Martino, y finalmente con Luis Enrique. Si bien desde la salida de Pep, los altibajos han sido frecuentes, en la temporada 2014-15, la primera del actual entrenador, el conjunto catalán logró el segundo triplete de su historia.
A mediados de 2016, el equipo había repetido los títulos de Liga y Copa del Rey, pero no pudo hacer lo mismo con la Champions, por lo que algunas críticas comenzaron a aparecer potenciadas porque el ganador del máximo torneo europeo fue el Real Madrid.
Acostumbrarse a ganar suele ser muy importante a la hora de afrontar partidos decisivos, pero también coloca la vara demasiado alta de cara a los objetivos que se plantean. Quizás esto haya sido lo más impresionante del club, que desde mediados de 2008, con mayor o menor cantidad de títulos, siempre peleó en todos los frentes. Y no sólo lo avalan los 24 títulos, sino también haber sostenido un nivel futbolístico que revolucionó este deporte.
El pico más alto probablemente haya sido la temporada 2010-11, en la que obtuvo la Supercopa de España, la Liga y la Champions League, con partidos más que memorables ante el Real Madrid de Mourinho, como el 5 a 0 en la Liga (probablemente el mejor partido de la historia del club), y las recordadas semifinales de Champions (victoria 2 a 0 en el Bernabeu y empate 1 a 1 en el Camp Nou).
El inicio de esta temporada fue bueno en los tres frentes, pero en Liga, un par de tropiezos lo dejaron muy por detrás del conjunto blanco.
Hace apenas tres semanas el Barcelona estaba clasificado a la final de la Copa del Rey –frente al Alavés-, pero en Liga un punto por debajo del Madrid que tenía dos partidos menos, y en Champions regresaba de París con un contundente 0-4.
“No hay más Barça“, escribió el diario italiano Gazzetta dello Sport. “La peor debacle del siglo XXI, es para llorar" tituló periódico madrileño (madridista) Marca. Y también medios argentinos tuvieron espacio para pronosticar el final de una era, como Clarín que publicó “Lo que era expectativa de gloria es ahora impresión de fin de ciclo”.
También se alinearon bajo esta idea diferentes personalidades del mundo del fútbol. Arrigo Sacchi, exitoso entrenador italiano sostuvo tras la noche parisina que “el Barça es un rey muerto”, mientras que Raymond Domenech, exseleccionador francés aseguró en la previa que “el Barcelona es una sombra del que dominaba Europa”.
Hoy, con el histórico 6 a 1 obtenido en el partido de vuelta, aquellos detractores llenan páginas para elogiar al Barça, a sus jugadores e incluso a su “acabado” entrenador. Los personajes que se habían tomado un tiempo para destruir al equipo catalán ante los micrófonos, se refugian en algún sótano oscuro.
Sin ser filósofo, ni tampoco un experimentado referente, Neymar, decisivo en la noche del Camp Nou, publicó en sus redes sociales una foto junto al equipo en el vestuario, y debajo la leyenda: “Respeta nuestra historia, entendido?”. Sus palabras no tenían un destinatario en particular sino varios, incluso algunos jugadores del PSG que se habían burlado tras la goleada en casa.
Todos debemos tener respeto por los grandes, pero principalmente quienes tenemos acceso a los medios. Es cada vez más fácil atacar en las malas, y luego colgarse de los éxitos en las buenas, sin que esto tenga consecuencia alguna.
Hace algunos años el Barcelona era el mejor equipo de todos los tiempos, si bien por estos tiempos es un poco más terrenal, es capaz de las proezas más grandes, ante los rivales más fuertes.
Si bien este ciclo exitoso nació con Guardiola, no se debió exclusivamente a su idea, sino que lo principal fue la decisión de darle el liderazgo futbolístico a Lionel Messi, que desde que debutó oficialmente en 2004, es el jugador con más títulos en la historia culé con 29 títulos –junto a Andrés Iniesta-, incluidas cuatro de las cinco Champions League que tiene el club en su historia.

Este período, para muchos terminado, seguramente esté más cerca de su fin. A lo largo de la historia no existen ciclos exitosos tan largos como este que ya está por llegar a los 9 años. Lo que queda claro tras un partido como el de ayer, “la más gorda” que ha hecho el equipo según palabras de Gerard Piqué, es que subestimar a un rival es el primer paso hacia la derrota. Respeten la historia.

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